Batallas repetidas

Si existiera la posibilidad de que fueran invadidos por sus recursos ¿Qué harían?. ¿Se quedarían atónitos o protegerían sus tierras?. Battle: Los Angeles es la enésima película donde invasores extraterrestres llegan a la tierra con intensiones poco sanas. ¿Sera capaz de sobresalir entre tantas versiones de “la guerra de los mundos”?

El sargento Michael Nantz (Aaron Eckhart, el Harvey Dent del Batman de Nolan) se siente viejo. Años en los marines de los Estados Unidos le pasan la cuenta y muchas de sus decisiones en el pasado lo siguen persiguiendo. Por estos y otros motivos, decide presentar su renuncia al cuerpo, la cual es aceptada apenas por sus superiores. Antes de retirarse, como es de costumbre en este tipo de películas, el sargento Nantz debe realizar una misión más. Debe ser parte en lo que se supone será un fuerza para mantener el orden en Los Angeles California, mientras una lluvia de meteoritos cae sobre el mar circundante de la soleada ciudad.

Pronto Nantz y el resto  de los habitantes de la tierra se darán cuenta de dichos meteoritos no son tal, sino que corresponden a una avanzadilla de tropas extraterrestres, que tienen la intención de quedarse con la tierra y sus recursos. Así que el pelotón de Nantz (donde no está a cargo, sino un soldado más joven que él) es enviado para sacar al resto de los civiles en una estación de policías que pronto será bombardeada por el ejército.

Hasta ahora, lo que han leído es la trama fundamental de Battle: Los Angeles. Y si, suena como un montón de clichés de otras películas de invasores espaciales, recordando bastante a lo que es Independence Day del alemán Roland Emmerich. Y esa, mis amigos, es una mala referencia.

La película crea un ambiente visual muy logrado, gracias al uso de “handycam”, técnica similar a Cloverfield, pero no a niveles tan técnicos y caóticos como la película producida por Abrams.  Pero el cine no vive solo de imágenes, sino de una buena historia. Y es aquí donde la película se queda corta.

La trama es simple, a grandes rasgos es “buenos contra malos” como en todas las películas que traten este tipo de invasiones. Lo malo es que esta poco desarrollada. En Independence Day hay momentos para comprender las motivaciones de la invasión e incluso diálogos con los extraterrestres y se analiza de forma breve como el presidente de los Estados Unidos se salva de los errores de su administración, algo opuesto de lo que sucede en The Day After Tomorrow del mismo Emmerich. Ósea, que por muy mala que pueda llegar a ser Independence Day, tiene más fibra que esta nueva invasión.

Battle: Los Angeles se queda en la pirotecnia y el patriotismo de Independence Day y no añade nada nuevo al género. Es casi un film para promocionar al ejército de los Estados Unidos, ese ejército que ahora es visto como el malo de la película gracias a las decisiones de George Bush y Barak Obama. Si quieren pasar un par de horas sin preocupaciones, viendo explotar cosas y ver gritar a soldador del ejército más odiado de los últimos tiempos, vean Battle: Los Angeles. No es mala, pero tampoco va a estar en lo más recordado del año. Quizás lo más interesante de la película es que funciona como una versión de la guerra de Afganistán a la inversa, donde los extraterrestres son los EE.UU. y el pueblo afgano los que luchan por su libertad.

 

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