The Social Network: síntoma de una enfermedad terminal

Pretendamos algo. Un juego, nada muy elaborado. Basándonos en la resiente premiación de los Globos de Oro, que muchos llaman la antesala de los premios de la academia, supongamos que “The Social Network” gana los Oscares de mejor guion, mejor director, mejor banda sonora y “the big one”: Mejor Película. ¿Captan?.

¿Merecería “The Social Network” estos galardones? ¿Los merece Fincher, el director? ¿Aaron Sorkin, el guionista?. Tengo toda la convicción seria en dar esta respuesta: un rotundo no. Fincher parece estar obsesionado con el reconocimiento a su trabajo. No es algo malo, todos queremos reconocimiento y a veces nunca llega. Pero Fincher parece desesperado, probando con guiones hechos para ganar el Oscar. ¿No? Antes del año 2000, Fincher gozada al menos con dos hitos en su carrera de cuatro películas hasta ese entonces: Se7en y Fight Club. Paso el año 2000 y agarra guiones como Zodiac, la infumable “Benjamin Button” y esta “Social Network”. Sin pena ni gloria pasan “Panic Room” y la misma “Zodiac”, los dos últimos films del director, que tratan de seguir una línea transgresora, pero no con las mismas armas, como lo fueron “Se7en” y “Fight Club”. Ojo que no es algo malo, pero el cambio es demasiado radical para mi gusto.

Analicemos ahora el hecho de que “Social Network” gane los premios de la academia. No es porque se lo merezca, es porque no hay nada mejor. Mejor dicho, hay cosas mejores, pero el conservadurismo de los Oscares nunca les va a dejar ganar un premio grande.

“Social Network” es una película sobrevalorada al extremo. Sí, es cierto que su factura técnica es impecable y es algo que Fincher tuvo veinte años para perfeccionar en su etapa de director de videoclips. Veinte años por donde pasaron Madonna, N.I.N e incluso los Gipsy Kings.

¿Tiene buenas actuaciones?. No, solo regulares. Los personajes de la película de Facebook son odiosos. O mejor dicho insípidos. Fincher solo muestra una cara de la personalidad de ellos: son adolecentes plásticos, hecho en probeta que solo piensan en triunfar. Si en realidad esa fue la intensión del director, hizo un excelente trabajo, pero una mala apuesta: no puedes mostrar un “biopic” con personajes planos. ¿Zuckerberg no tiene familia? ¿Anhelos? ¿Odios?.  Son personajes escritos por un robot, que ansían tener la última palabra en cada conversación y que a la mayoría de los espectadores, no les causan empatías.

¿Cómo puede ser que una trama tan plana y sin intensiones de dobles lecturas pueda generar tanto reconocimiento, como lo que pasa con “The Social Network”?. La trama del drama de Fincher, es básicamente una carrera de jovencitos por ser quienes tienen la última palabra, ya sea en cosas mundanas como una conversación o en otras que se supone que son de mayor importancia como lo es Facebook. Una trama insípida, con falta de carisma que da más para un documental. Un drama que ya se ha visto, cambiando el director, los actores y los personajes. Un drama muy similar a “Los Piratas de Silicon Valley”.

Pero la culpa no es de Fincher, obvio que no. La culpa no es del chancho si no del que lo alimenta. Que “The Social Network” gane es culpa de la misma industria de Hollywood. Que “The Social Network” sea lo mejor del 2010 es el síntoma de un cáncer en la industria del cine. No solo u cáncer a nivel industrial, si no a nivel mediático y lo más importante: a nivel creativo. Un cáncer que ha tratado de ser combatido con una quimioterapia llamada “tercera dimensión” y que al final a resultado peor que la enfermedad. Una sequía creativa.

Lo peor es que el conservadurismo de la academia no permite el uso de medicinas alternativas, como lo sería el darle el merecido premio de mejor película a Toy Story 3. ¿Cómo puede ser que una película donde los personajes son artificiales, dejen una sensación tan orgánica como en la película de Pixar y  una protagonizada por personas sea tan vacía?. Pero olvídense de que van a a ver subirse al escenario a Lee Unkrich para recibir un Oscar que no sea el de mejor película de animación, una categoría inventada para mantener a los niños en la mesa de los niños y los adultos en la mesa principal.

Lo único que “The Social Network” pone en evidencia es como, una vez más, la sociedad valora las cosas de manera subjetiva: al igual que Facebook, la película de Fincher triunfa no por su buen hacer sino porque, básicamente, está de moda. Y está de moda porque unos señores  de traje oscuro nos han insistido fatigosamente en eso, y nosotros, como buenos borregos, lo aceptamos.

Si Fincher gana esos Oscares, por sobre Black Swan de Aronosky, la misma Toy Story 3 (la mejor del pasado año, para mi gusto), The Fighter de David O. Russell o cualquier otra que se me escape es el síntoma final para una enfermedad terminal. Una enfermedad de la cual somos parte como espectadores que pagan sus entradas. O que mejor dicho no la pagan.

PD: “The Social Network” quizás si merezca un Oscar, el de mejor banda sonora. Mérito de Trent Reznor, y que el mismo Fincher desaprovecha a ratos.

 

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